EL TRABAJO EN GRUPO

Soy profesora de secundaria en una muy buena concertada del Eixample de Barcelona. Y digo bien, muy buena, no muy famosa, ni muy lujosa, ni muy rompedora… muy buena por los muy buenos profesores y maestros que la conforman. Y digo bien, muy buenos profesores y maestros, no por ser conocidos, ni por haber escrito libros, ni por ser pedagogos prestigiosos… muy buenos por ser muy buenas personas y educadores entregados que viven la educación por vocación. Yo he tenido la inmensa suerte de formar parte de este equipo en permanente preocupación por el aprendizaje de los chavales, por su formación cultural, académica y personal, por estar al día de los acontecimientos para ofrecer lo mejor a los muchachos y muchachas que llegan a nuestras aulas. Sé que en muchos otros centros el equipo humano es también entregado, comprometido y vocacional, no es que piense que el nuestro es mejor que los demás, no,.. simplemente estoy orgullosa de pertenecer precisamente a éste.

Y en esa línea de intentar superarnos para satisfacer las demandas educativas de los chicos y chicas en nuestra sociedad, la escuela hace grandes esfuerzos de todo tipo por INNOVAR, por reformar la metodología educativa que en ciertos aspectos ya no se adapta a las necesidades y las condiciones reales de nuestro alumnado ni a las expectativas de las familias. Nos formamos y debatimos para innovar en el aspecto tecnológico (los alumnos de ESO usan todos su iPad con libros digitales y diversos programas educativos, con todas las instalaciones tecnológicas que ello supone), en el aspecto más metodológico, de cambio de roles de los alumnos (que ahora deben pasar a ser los protagonistas de su aprendizaje) y de los profesores (que se convierten en acompañantes del proceso de aprendizaje en lugar de dar clases magistrales) y en el aspecto más social potenciando el aprendizaje COOPERATIVO. En ese sentido, las mesas de las aulas han cambiado su disposición para que todos los alumnos estén sentados en grupo y puedan interactuar entre ellos. Dichos cambios conllevan no pocos dolores de cabeza a profesores y tutores. Pero hay que pasar el período de adaptación y es de obligado cumplimiento mantener a los alumnos en grupo. El próximo paso es quitar las tarimas para disminuir ya del todo la distancia alumno profesor que, en el nuevo modelo, carece de sentido.

Lo que ocurre es que las personas nos adaptamos a un ritmo mucho más lento de lo que avanza la tecnología y los cambios derivados de ella en nuestra sociedad…, una sociedad que no piensa, ni trabaja, ni vive en grupo, en la que los valores de la competitividad y del individualismo siguen primando, donde el triunfo personal va por encima del triunfo del grupo, del colectivo, donde uno llega más lejos si se preocupa de sí mismo, se esfuerza por ser mejor que los demás, ignorando a los que quedan atrás o los que no pueden seguir su ritmo, una sociedad donde el consumo prima sobre la solidaridad y la equidad. En fin una sociedad donde el INDIVIDUO es más importante que el COLECTIVO. ¿¿ Cómo educar el trabajo en grupo, el trabajo COOPERATIVO con estas premisas?? ¡Os aseguro que no nos resulta nada fácil!

Y esta semana, en el facebook de uno de los miembros de nuestro staff, Pathé Sabaly, encontré unas fotografías y una pequeña frase al pié de la publicación que me trastocaron absolutamente. Era un aula de una escuela de Dioulacolon, una de esas aulas senegalesas horribles y sin condiciones que adoro a pesar de comprender la necesidad de mejorarlas. y en ellas un puñado de chicos y chicas como mis alumnos (salvando las diferencias). Estaban sentados en grupo, en dos pupitres como los que inundan las miles de aulas sin electricidad y llenas de socavones que hay por todo el Senegal. Una de las muchachas escribe en un cuaderno. Y una simple frase de nuestro colaborador Sabaly:

Situation problème, tâtonnement, présentation, correction…avec le travail de groupe l’enfant construit  savoir.

(Situación problema, tanteo, presentación, corrección… con el trabajo en grupo el chico construye su aprendizaje)

Y lo vi claro: en una sociedad que aún no ha caído en el individualismo, en el que el colectivo es prioritario, en el que la estructura de familia es muy extensa, trabajar en grupo es lo natural. Ellos no lo llaman innovación ni hacen cursos de formación para implantarlos. A ellos no les inquieta que los chicos compartan mesa, cuando están obligados a compartir un cuaderno y un boli a causa de la falta de recursos, cuando en sus casas comparten cama (o suelo) plato, vaso, ropa, tareas de forma natural. Ellos no trabajan en grupo, VIVEN EN GRUPO, por y para el grupo.

¡Y es que ellos tienen mucho que enseñarnos… afortunadamente!.

Sólo cuando compartamos desde la igualdad lo que somos y lo que tenemos para mejorar las vidas y las sociedades de todos (las de ellos y las nuestras) podremos hablar de COOPERACIÓN.

 

SITUACIÓN EN GAMBIA Y EN LA FRONTERA

¿Cómo han vivido los gambianos y los senegaleses de las poblaciones fronterizas el conflicto político de Gambia?

Como de costumbre, no nos han llegado demasiadas noticias del conflicto político sucedido recientemente en Gambia. empezaron a llegar a la prensa cuando ya hacía varios días que se vivía la situación in situ.

Yo no soy ni periodista ni política, simplemente amiga y enamorada de personas de Gambia y de la Casamance que han vivido la situación en primera persona y que me han informado de sus vivencias de forma continuada, varias veces al día. Ello me ha llevado a compartir su sentimiento y a admirar su modo de enfrentar situaciones duras e inesperadas como la sucedida las últimas semanas. Así que lo que aquí relato tiene el valor de ser fiel a lo que han vivido e interpretado mis amigos y conocidos, pero está muy lejos de tener el valor de una documentación periodística o política completa y bien hecha. Son los relatos de la calle.

Para poneros en antecedentes (si es que no habéis podido seguir las noticias), el ex presidente Jammeh llegó al poder por un golpe de estado que dio en el año 1994. Desde entonces no han habido elecciones democráticas presidenciales en el país. Jammeh es un militar perteneciente a la etnia diolá, muy extendida en la Casamance, región del sur del Senegal, al sur de Gambia. La etnia diolá ha sido una de las etnias más guerreras del conflicto casamancés, y la mayoría de los grupos rebeldes que aún transitan por la zona creando disturbios violentos pertenecen a dicha etnia. Dichos grupos ya no están apoyados ni aceptados por una población que sufre las consecuencias de más de tres décadas de guerrillas y buscan la paz y la prosperidad para sus familias y poblados.

 

 

El 1 de diciembre del pasado 2016, tuvieron lugar las primeras elecciones democráticas desde el golpe de estado, y Jammeh fue derrocado por Barrow. En un principio, Jammeh acepto su derrota y chocó la mano del nuevo presidente, pero días después. alegando un fraude en el recuento de votos, quiso revocar las elecciones y se negó a la investidura. Dichas declaraciones movilizaron a los gobiernos de la CEDEAO (comunidad económica de estados del Africa Occidental), a las tropas de diversos países, encabezadas por las senegalesas, y a la ONU. Jammeh intentó diferentes vías de detener el traspaso de poder, pero ninguna dio frutos. Sus ministros, los jueces del supremo e incluso sus tropas empezaron a dejarlo solo ante la posibilidad cada vez más patente de una guerra que podía devastar el país. Jammeh atrajo a su lado a los rebeldes de la Casamance para obtener su apoyo en la guerra a la que él decía estar dispuesto y preparado a declarar si los gobiernos no le dejaban gobernar su país según sus leyes.

El caso es que tal expectativa, y la presencia de los militares senegaleses a lo largo de toda la frontera, unido a la inestabilidad generada en el interior del país, provocó la salida masiva de familias, y sobre todo, mujeres y niños de Gambia al Senegal. y ahí viene lo impresionante. Los poblados senegaleses, especialmente los fronterizos y vecinos, se llenaron de familias gambianas que fueron acogidas en las casas sin ni siquiera pensárselo. Coches senegaleses acudían a la frontera para ayudar en el éxodo de unas 45000 personas sucedido en menos de una semana. Y todas ellas fueron alojadas ne casa que, os aseguro, no se parecen en nada a las nuestras. Nadie se planteó si habían de abrir las fronteras a los refugiados. Ni siquiera los llaman refugiados. Nadie pensó ¿qué haré si la guerra dura mucho tiempo y tengo todas estas personas en mi casa? ¿de qué vamos a vivir? Van a comerse nuestra comida.  En fin, todas esas preguntas que a mi me hubieran angustiado y paralizado.

Esa naturalidad, esa humanidad inherente en su tejido social y en su propia piel, en su propio ser. No quiero decir que todos sean maravillosos, todos buenas personas, no. Hay de todo como en todas partes. Simplemente una mentalidad y un espíritu que yo personalmente admiro e incluso envidio.

A día de hoy los gambianos han regresado a sus casas, y el país está sumido en fiestas desde la llegada del nuevo presidente, que fue investido el día que tocaba, 19 de enero, pero en la embajada de Gambia en Dakar. y aunque las tropas aún no se han retirado, la normalidad vuelve día a día. Los senegaleses recuperan su rutina en el más simple anonimato, sin ni siquiera darse cuenta que lo sucedido hace unos días en el seno de sus poblados y sus casa tiene categoría de heroico, digno de admiración.

 

MADINA SOUANE (la otra cara de la moneda)

…hasta que un buen día, dos médicos en su primer año de pediatría me escribieron un mail ofreciéndose para ser voluntarios durante tres semanas en verano… y sin pensarlo dos veces, aún no sé ni cómo ni por qué, todos aquellos niños talibes me vinieron como un flash a la cabeza. Me di cuenta de que las conversaciones con Salif, y lo que mi corazón había registrado de aquella primera visita a Madina Souane estaba dormido en algún rincón de mí, esperando ser desvelado con tolerancia, obertura, respeto y mucho cariño. Llamé a Salif para hacerle la propuesta de una loca experiencia en Madina Souane durante unos días con dos pediatras… ¿Querría la familia del Khalif aceptar que viésemos en Madina Souane y trabajásemos con su población? ¿Aceptarían a unos blancos europeos no musulmanes visitando y aconsejando a sus niños y niñas, y a sus madres? ¿Cómo tendríamos que ir vestidos? ¿Qué normas deberíamos seguir? ¿Estarían dispuestos y preparados los dos pediatras de Can Ruti?

Pero todo fue un sí detrás de otro sí y la decisión no se hizo esperar. en una semana estaba todo ligado, y todos los implicados digiriendo la aventura en la que nos íbamos a embarcar.

Podría dedicar un artículo entero a hablar del trabajo y de la actitud extraordinaria de los dos pediatras, y otro artículo para hablar del trabajo y de la actitud de Salif, pero éste no es el artículo adecuado… este artículo pretende decirle al mundo lo que encontré en Madina Souane.

Madina Souane es un centro de PAZ, TOLERANCIA y EDUCACIÓN. Es un centro en el que se promueve un islam abierto y comprometido, y un Allah que valora a las personas por sus actos y no por sus creencias. Una población que rechaza sin reservas cualquier forma de violencia a causa de la religión.

El Khalif, bajo su túnica (que vista de cerca estaba algo raída y agujereada) se muestra como una persona sencilla, un aciano adorable con una responsabilidad abrumadora que lleva con alegría y paz. Una persona que adora los niños y habla con afecto a los jóvenes. Un anciano que recibe con agradecimiento cualquier muestra de cariño, una caricia en la mano o un beso en la frente. Una persona con mucho sentido del humor que ríe a carcajadas con las bromas más inocentes y te hace sentir en familia. Una autoridad moral indiscutible que vela y se preocupa por su pueblo y especialmente por los talibes.

En esa semana reconocí, comprendí, y viví  la otra cara de la moneda.

Espero y deseo seguir trabajando en Madina Souane y para Madina Souane, y colaborar extendiendo su mensaje donde ellos no pueden llegar. Volveré con proyectos e ilusiones, y sobre todo con respeto, determinación y ADMIRACIÓN.

 

MADINA SOUANE (una cara de la moneda)

 

Llegué por primera vez un día de julio del 2015. Salif, en el marco de la profunda amistad que nos une,  quería que pusiera los pies al menos una vez en un lugar que para él es tan importante. Un poblado que a la vez es un centro religioso musulmán, con toda la jerarquía: el Khalif, su amplísima familia, 400 talibes (discípulos) y una población de unas 1000 familias.

Y rápidamente, de modo automático, te vienen a la cabeza y al corazón los signos de alerta que los prejuicios nos mandan sin darte un respiro: centro musulmán, talibes, khalif, ¡¡¡ALERTA!!! Soy una mujer, blanca, cristiana, libre e independiente, así que a ver con lo que me encuentro… Y claro, lo que “vi” reforzó todas mis sospechas: un khalif anciano en una estancia lujosa, con varios hombres de diversa edad  atendiéndolo con actitud de servidumbre; adultos con rango que mandaban sobre jóvenes que caminan con la cabeza gacha, y muchos niños descalzos y muy mal vestidos que no se atreven a acercarse a mí ni a sonreir… Y para rematar,  en la entrada del recinto, una construcción en activo de lo que será la mayor y más importante mezquita de la región. Ahí va toda mi rebeldía y mi convicción: se gastan el dinero en sus túnicas y en construir una mezquita enorme mientras los niños (sólo niños!) no están cuidados ni atendidos, y las niñas no tienen lugar.

Compartí mi percepción con Salif, que sin intentar convencerme de nada, me explicó algunos detalles de su percepción de la misma realidad y respetó que yo no cediese a sus explicaciones… Me contó que el Khalif mantiene a los talibes, que llegan de todas partes del país e incluso de países vecinos para que sean educados e instruidos en Madina Souane y no en otras daaras (escuelas coránicas), y que él trabaja sin descanso para alimentarlos, alojarlos, atenderlos médicamente cuando es necesario y darles una formación coránica que les convierte en personas con futuro, solicitadas para conferencias y actos religiosos en el Senegal y en el extranjero.  A ambos nos quedó clara la visón del otro y ambos nos mantuvimos en nuestras creencias y mentalidades al respecto.

Así finalizó el día, con un flash de una cara de la moneda, flash que no se quedó ahí, que se gravó en algún rinconcito de nuesta mente y nuestra alma y fue haciendo su labor hasta…

 

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Conocer

Uno viaja a un país por primera vez y le parece que ha conocido un lugar, con sus paisajes, sus monumentos, sus pueblos y ciudades, y hasta quizás sus gentes.

Si el viaje lleva la etiqueta de solidario, entonces uno se centra en las personas, las familias, las condiciones de vida, las costumbres, y uno cree que los ha conocido más, mejor, desde dentro, que ha vivido como ellos, ha comido su comida y se ha integrado.

Si la etiqueta va un poco más lejos y se trata de un voluntariado, el convencimiento va también más lejos, y uno cree que además de conocerlos se vincula con ellos, los comprende y los ayuda lleno de cariño y de preocupación.

En mi caso, CONOCER es el proceso más largo, duro y apasionante. Es como una adicción.

CONOCER a la gente que habita en un pequeñísimo rinconcito del mundo, su entorno, su cultura, sus creencias, sus prioridades, sus sueños, su sociedad.

CONOCERLOS a ellos, a cada una de las personas con las que me cruzo, convivo y me relaciono en mayor o menor medida.

CONOCERME a mí misma, porque es entre ellos y en su entorno donde encuentro mis límites y mi fuerza, mis luces y mis sombras más profundas, me descubro habilidades e intuiciones que no sabía tener, y choco con intolerancias y mezquindades que creía superadas.

CONOCER de ellos y con ellos me hace avanzar, me aporta autenticidad, me transforma y me enamora.

Y por ello me pregunto cada día de mi vida: ¿qué CONOZCO en realidad?

“Sólo sé que no sé nada”        Séneca

 

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Cada choza, un mundo a descubrir, con respeto e infinita humildad