Y sigue la confusión

Pero ¿cómo?

Hay tantos cómo en mi cabeza, en mis conexiones neuronales, que las neuronas ya no saben en qué dirección conectarse, qué circuitos seguir para dar tan múltiple respuesta.

Una vez sabes que TODO se halla en nuestras conexiones neuronales, en nuestros circuitos de transmisión sináptica, el simple y dificilísimo ejercicio de significar y resignificar un concepto complejo como el de COOPERACIÓN adquiere una imagen distinta, una estética inesperada, una red de miles de impulsos eléctricos buscando cominos en múltiples direcciones mientras se dibujan los contornos conceptuales que nunca se acaban de definir, cambiantes como nuestras neuronas, plásticos como nuestro cerebro.

¿Por qué un término que designa una de mis actividades pasionales más anclada en mi vida no acaba nunca de tener un significado claro, completo y definido? ¿Por qué si dicho término designa la actividad central de la vida de tantas y tantas personas significa cosas diferentes para cada una de ellas?

Creo que empiezo a ver los contornos del concepto, a través de la mirada que la NEUROEDUCACIÓN, la MEDITACIÓN y las enseñanzas budistas me aportan. Y voy a ir desgranando todos estos elementos, y quizás salga una aproximación más profunda y auténtica de la COOPERACIÓN.

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